Alimentación para mascotas

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La alimentación como base de la salud animal

La alimentación es el factor más determinante en la salud, la longevidad y la calidad de vida de un animal. Una dieta adecuada en composición, cantidad y formato influye en su sistema digestivo, su sistema inmunitario, su pelaje, sus articulaciones, su nivel de energía y su comportamiento. Aunque las necesidades varían enormemente entre especies, hay un denominador común: el alimento debe estar formulado específicamente para el animal al que va destinado, ajustado a su etapa vital y a sus condiciones de salud.

Organización por especies

En esta sección encontrarás alimentación específica para las principales especies que conviven con nosotros: perros, gatos, caballos, aves, peces, y roedores y conejos. Cada especie tiene requerimientos nutricionales propios: un perro es omnívoro con tendencia carnívora, un gato es carnívoro estricto con necesidad obligada de taurina, un conejo es herbívoro con un sistema digestivo muy delicado dependiente del heno, y un pez carnívoro y otro herbívoro de la misma especie pueden necesitar alimentos completamente distintos. Mezclar piensos entre especies es uno de los errores más frecuentes y puede provocar carencias graves a medio plazo.

Tipos de alimento

Dentro de cada especie, los formatos principales son el pienso seco (croquetas o gránulos, formato más práctico y económico), la comida húmeda (latas, sobres, paté, con mayor aporte de agua), las dietas veterinarias formuladas para patologías concretas, los snacks y premios, y la leche para neonatos o animales recién destetados. La elección depende del estilo de vida del animal, de sus preferencias, de su estado de salud y, en ocasiones, del consejo del veterinario.

Dietas veterinarias: cuándo se utilizan

Las dietas veterinarias son alimentos formulados para ayudar al manejo nutricional de patologías concretas: insuficiencia renal, problemas urinarios, hipersensibilidades alimentarias, sobrepeso, problemas hepáticos, gastrointestinales, articulares o dermatológicos. Aunque pueden adquirirse sin receta, deben utilizarse bajo supervisión veterinaria: están formuladas con perfiles nutricionales muy específicos que en un animal sano pueden resultar desequilibrados a largo plazo. Si tu veterinario te ha indicado una dieta concreta, verifica que la presentación coincide exactamente con la prescripción.

Cómo cambiar de alimento

Cualquier cambio en la dieta debe hacerse de forma progresiva durante 7 a 10 días, mezclando el alimento nuevo con el anterior en proporciones crecientes. Los cambios bruscos son una de las causas más frecuentes de diarreas, vómitos o rechazo del nuevo alimento. En animales con sensibilidad digestiva el período de transición puede prolongarse hasta dos semanas. Si aparecen signos de intolerancia, prurito, problemas digestivos o cambios en el pelaje al introducir un alimento nuevo, suspende la transición y consulta con tu veterinario.

Conservación y dosificación

El pienso seco debe conservarse en envase hermético, en lugar fresco, seco y protegido de la luz directa. Las grasas del alimento se oxidan con el oxígeno, el calor y la luz, perdiendo valor nutricional y palatabilidad. La comida húmeda, una vez abierta, se conserva en frío y debe consumirse en pocas horas. La dosificación recomendada por el fabricante es siempre orientativa: ajústala al peso ideal del animal, no al peso actual si está por encima o por debajo, y al nivel real de actividad física. En animales esterilizados conviene reducir entre un 10 y un 20 % la ración respecto a animales enteros del mismo peso.

Hidratación: tan importante como el alimento

El agua fresca y limpia debe estar siempre disponible. Los gatos, especialmente los alimentados con pienso seco exclusivamente, tienden a beber poco, lo que aumenta el riesgo de problemas urinarios. En estos casos, complementar la dieta con comida húmeda o utilizar fuentes con agua en movimiento puede marcar una diferencia importante.

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